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Calor en la estepa castellana

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Este fin de semana me he desplazado a la zona de la, Ribera del Duero, zona de excelentes vinos, en concreto al pueblo de Adrada de Haza y he dado una vuelta por Aranda de Duero comprobando como todos los veranos que la gente, que retorna a su tierra en verano, abarrota sus calles, bares y plazas, además de algunos turistas que vienen llamados por la degustación del famoso lechazo de Aranda de ganado churro y los productos típicos como las yemas de Aranda y los empiñonados de la pastelería Tudanca.

Yo siempre que voy a Aranda, no dejo de visitar la iglesia de Santa María, que es una joya del gótico flamígero, y que el próximo año albergará la XIX edición de la serie de exposiciones de Las Edades del Hombre junto con la Iglesia de San Juan, situada también en el centro de la ciudad. Luego me tomo un «marianito» en el Caracoles, un bar típico de toda la vida al lado de Santa María, y que consiste en un vermut de la casa «arreglado» con ginebra y granadina y la típica tapa de bacalao, que está riquísimo.

Fin de semana franco-español con calor agobiante (más)

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Como os decía, llegamos a Pau y nos dirigimos directamente al Hôtel Montilleul con aparcamiento propio. Tomamos posesión de la habitación y nos fuimos a recorrer la ciudad, que es muy tranquila, viendo el bulevar de los Pirineos, el castillo de Enrique IV, la iglesia de San Martín (donde había un concierto de órgano por un joven organista con piezas de Bach) y todas las calles del centro repletas de restaurantes y gente de la zona.

Nos retiramos pronto y al día siguiente emprendimos camino hacia Lourdes donde llegamos temprano. Nos sentamos en una terraza a desayunar y fuimos a visitar el santuario de la Virgen de Lourdes que es impresionante, así como la cantidad de gentes de todo tipo, clase, condición y nacionalidad.

A pesar de la inundación que han tenido este año, no apreciamos signo alguno así que se han dado prisa en reparar los daños. Allí visitamos la Gruta donde se cree que se apareció la Virgen a la pastorcilla Bernadette Soubirous, bebimos agua de la fuente y vimos la casa donde vivió Bernadette. Dimos un pequeño recorrido por el pueblo y ya tomamos rumbo de vuelta a España.

Fin de semana francés con calor agobiante

Pensando que estaríamos más frescos, no fuimos a hacer un pequeño tour por el sur de Francia en las proximidades de nuestra zona.

Para ello, nos fuimos a dormir a Jaca previo paseo por sus calles y ligera cena con helado incluido. Hacía calor que acusaban más los autóctonos pero para pasear era una noche ideal.

Al día siguiente tomamos camino hacia Francia parando un momento a saludar a mi amigo de la «mili» Enrique Compaire, que regenta una tienda de deportes y atracciones de montaña y complementos en Villanúa y que espera que la temporada se mueva algo más que hasta ahora, pues el tiempo no ha acompañado.

Más arriba atravesamos el túnel del Somport de 8 km., maravilla de la ingeniería, para pasar a Francia y llegamos hasta Olorón-Sainte-Marie, ciudad hermanada con Jaca y donde se celebra alternativamente con ésta el Festival Folklórico de los Pirineos. Allí también hacía bastante calor y recorrimos los tres barrios viendo que allí también ha llegado la crisis pues había poco ambiente, al menos por la mañana, y muchos comercios cerrados, en alquiler o en venta. Además, con esos horarios que llevan, te cierran enseguida para comer. Lo más llamativo es la cantidad de flores y plantas que hay por todos los lados que alegran el paisaje y los lugares de visita aunque, por otro lado, los edificios en general parecen algo descuidados.