
Contexto Social
La calle Cervantes conectaba el centro histórico con las nuevas zonas de ensanche, siendo un punto de paso frecuente hacia lugares emblemáticos como la Plaza de los Sitios (que en ese periodo aún conservaba su nomenclatura de la época) o el Paseo de la Constitución.
En la Zaragoza de los años 50, la calle Cervantes experimentó una notable transformación arquitectónica. El tramo final de la calle, próximo al río Huerva, se convirtió en un enclave de modernidad donde destacaron edificios singulares y servicios médicos de prestigio.
Edificio del número 44 (Junto al Huerva)
El edificio ubicado en el número 44 de la calle Miguel de Cervantes es una pieza arquitectónica relevante por su ubicación estratégica junto al cauce del río Huerva.
Entorno: En aquella época, las vistas desde este número daban directamente a las riberas del Huerva, que en los años 50 aún conservaban un aspecto más natural antes de las posteriores canalizaciones y cubrimientos parciales.
Arquitectura: Este inmueble se encuadra en la estética racionalista y de ensanche que definió la zona en los años 40 y 50. Actualmente, el edificio sigue siendo un punto de referencia, albergando estudios como Álvarez-Chicote Arquitectos.
La calle Cervantes de Zaragoza, situada en el distrito Centro, fue durante los años 50 un reflejo de la modernización arquitectónica y la actividad comercial de la ciudad de mediados del siglo XX.
Arquitectura y Urbanismo
En esta época, la calle destacó por la integración de edificios de estilo racionalista que rompían con la estética tradicional anterior.
- Influencia Racionalista: Destacan las viviendas proyectadas por arquitectos como José de Yarza García, cuyas obras en la calle Cervantes son consideradas ejemplos clave del primer racionalismo en Zaragoza.
- Viviendas e Inversión: Se consolidó como una zona residencial atractiva por su ubicación céntrica, cerca de arterias principales como el Paseo de Sagasta.
Comercio y Actividad de la Época
Durante los años 50, la zona albergaba talleres y negocios especializados que servían a toda la ciudad:
- Artes Gráficas: En el número 18 de la calle Cervantes se ubicó la Imprenta Blasco, que contaba con un taller propio de encuadernación desde finales de los años 30 y mantuvo su actividad durante la década de los 50.
- Negocios de Proximidad: Al igual que otras calles céntricas como la cercana calle Alfonso, Cervantes se beneficiaba de un flujo constante de clientes que buscaban comercios especializados en una Zaragoza que empezaba a expandirse.