Después de un paréntesis un poco largo porque no me he encontrado muy inspirado para escribir, heme aquí de nuevo para comentar algún acontecimiento de actualidad.
Por si no teníamos bastante con los líos del paro, la financiación, la prima de riesgo, los ERE’s, los recortes, etc. , etc., echamos más romericos al fuego y queremos romper la unidad desfragmentando el territorio español, a la vez que intentamos asaltar el Parlamento mientras nuestro presidente está contando las «bondades» de nuestras medidas a todo el orbe.
Lo que conseguimos con esto, creo yo, es que en el resto del mundo nos vea con una desconfianza tal, que cualquiera se piense mucho el atreverse a invertir en nuestro país echando por tierra la marca España que están tratando de vender con desespero y provocando que nuestros trabajadores y talentos tengan que salir fuera a buscar lo que aquí se les niega o que, sencillamente, no existe.
No sé si nos damos cuenta de que lo que tanto ha costado conseguir, se nos está yendo por momentos al garete y que no sabemos cuando se volverá a recuperar, si es que se llega a ello, ni si nosotros lo llegaremos a ver.
No es una visión pesimista sino realista y que parece que algunos no ven más allá de sus narices y les importa un bledo lo que vaya a ocurrir cuando ellos no estén ni la herencia que puedan dejar a las generaciones venideras.