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Comienza el horario de verano

842298_1A las dos de la madrugada del sábado 30 al domingo 31 los relojes deberán adelantarse una hora para dar paso al horario de verano. y a partir de ese día habrá una hora menos de luz por la mañana (el sol saldrá sobre las ocho) y una más por la tarde.

A propósito del cambio de hora os extracto un artículo publicado por Daniel Vidal que me parece interesante y aclarador.

EL PORQUÉ DE NUESTRO PECULIAR HORARIO. Daniel Vidal

Hora de merendar en España, hora de cenar en Europa. Una hora por delante

Franco nos impuso la hora de Berlín en 1940 y así seguimos. La buena es la de Canarias y Portugal, porque en el resto estamos desacompasados con nuestros socios europeos.

72 años con el paso cambiado. La hora perdida de Franco

La simpatía del régimen de Franco por la Alemania de Hitler ha dejado huella en el ADN de los españoles en forma de horario descontrolado. La orden publicada en el BOE el 8 de marzo de 1940, que obligaba a adelantar los relojes una hora para situar al país en el horario de Berlín, sacó a España de su huso natural –el que marca el meridiano de Greenwich–. Desde entonces, vamos 60 minutos por delante de la hora solar. La orden contemplaba restablecer el horario «normal». Algo que no se llegó a hacer ni en la dictadura… ni en la democracia.

En el siguiente enlace podréis encontrar el BOE (Boletín Oficial del Estado) en el que aparece la orden del 7 de marzo de 1940 con el adelanto de hora: http://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1940/068/A01675-01676.pdf

Los beneficios de un horario acorde al sol

Retrasar los relojes una hora para guiarnos por el sol reduciría el fracaso escolar aumentaría la natalidad y la productividad en el trabajo, según los expertos.

Parece mentira, pero en España también funcionábamos con el mismo horario que Merkel… hace más de 70 años. Franco, que en 1940 nos adelantó la hora en relación al sol, y el pluriempleo generalizado de la posguerra, que obligaba a comer más a eso de las dos o las tres para aguantar el «tajo» vespertino que se alargaba a horarios nocturnos, nos hicieron adoptar uno de los hábitos más singulares de la cultura «made in Spain».